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Ciencia

Seis grandes desafíos de la ciencia moderna

Seis grandes desafíos de la ciencia moderna

Para conmemorar el 300º aniversario del Premio Longitud original –otorgado a la invención de un reloj capaz de mantener la hora en altamar– la semana pasada se anunció una nueva edición de este premio.

Reloj marino de John Harrison.

El reloj marino de John Harrison mereció el primer Premio Longitud de 1714.

El propósito es estimular a científicos e inventores para que encuentren soluciones a seis problemas clave que enfrenta el mundo de hoy.

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Descubren el planeta más parecido a la Tierra hasta ahora

Descubren el planeta más parecido a la Tierra hasta ahora

Astrónomos descubrieron lo que dicen es el planeta más parecido a la Tierra detectado hasta el momento.

Llamado Kepler-186f, está localizado dentro de la llamada zona de habitabilidad estelar de otra estrella, a una distancia que no lo hace ni muy caliente ni muy frío para albergar vida.

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¿Es hereditaria la personalidad?

¿Es hereditaria la personalidad?

Sí, hasta cierto punto, en el sentido de que varias características que conforman la personalidad dependen de sustancias cuya producción está influenciada por factores genéticos.

 

Entre los rasgos que pueden heredarse están el liderazgo, el tradicionalismo y la obediencia a la autoridad. Esto puede parecer extraño, pero es lo que revelan estudios recientes.

 

La base biológica de algunas características de la personalidad puede estar en el nivel de producción de ciertos neurotransmisores, como la serotonina, la dopamina y la noradrenalina. Otros rasgos con componentes hereditarios son la disposición a tomar riesgos y la respuesta al estrés.

 

Sin embargo, esto no significa que debamos resignarnos a características rígidas y permanentes. Es posible aprender cómo responder mejor al estrés, evaluar en forma prudente los riesgos y superar miedos.

¿Cuán antiguo es el ADN humano más antiguo?

Cerca de 400.000 años.

El ADN más antiguo proviene de un hueso hallado en una cueva de la Sierra de Atapuerca, en la provincia de Burgos, en el norte de España.

El hueso, de una pierna, pertenció o bien a un Neandertal temprano o posiblemente a un miembro de la especie humana Homo heidelbergensis.

Se trata de especies diferentes a la nuestra, Homo sapiens, pero H. heidelbergensis es la más antigua y podría ser la antecesora directa de las otras dos.

Homo sapiens apareció cerca de 200.000 años después y migró de África hacia Europa luego de 75.000 años.

¿Puede una luna tener una luna?

Los astrónomos creen que es muy poco probable que existan satélites de satélites en nuestro Sistema Solar.

Si bien es teóricamente posible, los científicos afirman que la atracción gravitacional del "planeta madre" desestabilizaría rápidamente la órbita de esa luna secundaria, eventualmente desviándola de su curso.

Sin embargo, si el satélite secundario fuera muy pequeño, la probabilidad de que pueda permanecer en su órbita aumenta.

Ganímedes, una de las lunas de Júpiter, es el satélite más grande del Sistema Solar, con un diámetro de 5268 km, pero no cuenta con su propia luna.

¿Cuántos gigabytes puede almacenar el cerebro?

Es una pregunta que no puede responderse, ya que equipara dos realidades muy diferentes. Si bien el cerebro humano ha sido comparado con una computadora, esta analogía pierde fuerza cuando se consideran habilidades específicas.

Muchas personas tienen dificultad en recordar secuencias de números que podrían ser almacenadas digitalmente con apenas 0,0001 gigabytes (unidad de almacenamiento de información equivalente a mil millones de bytes). Pero los seres humanos tienen la capacidad de recordar cientos o miles de rostros y reconocerlos con diferentes expresiones desde múltiples ángulos, registrando información que requeriría 1.000 gigabytes en una computadora.

Los cerebros humanos no suelen ser buenos para recordar detalles ínfimos, pero son extraordinariamente eficientes en reconocer patrones.

Las computadoras fueron diseñadas precisamente para hacer rápidamente lo que nosotros no podemos hacer bien, por lo que sería un error compararnos demasiado con un ordenador.

¿Cómo producen las serpientes su veneno?

El veneno es producido por órganos que evolucionaron de las glándulas salivares.

La saliva contiene enzimas que ayudan a iniciar la digestión de los alimentos cuando masticamos. Se cree que la selección natural favoreció a las serpientes que contenían enzimas tóxicas en su saliva.

Científicos de la Universidad de Bangor, en Gales, recientemente secuenciaron el genoma de una cobra real (Ophiophagus hannah), la serpiente venenosa más grande que existe con más de cinco metros de longitud, y encontraron en su veneno variaciones menores de proteínas comunes.

A medida que las víctimas fueron desarrollando inmunidad al veneno, las serpientes respondieron con combinaciones complejas de más de 50 proteínas, que producen efectos como alterar la presión sanguínea, impedir la coagulación y paralizar los nervios.

 

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Hallan cuatro nuevos gases artificiales que dañan la capa de ozono

Cuatro nuevo gases producto de la actividad humana están contribuyendo a la reducción de la capa de ozono, según un nuevo estudo científico.

Dos de estos gases, además, se están acumulando a un ritmo que preocupa a los investigadores.

La disminución de la capa de ozono llevó a la restricción de la producción de gases clorofluorocarburos (CFC) desde mediados de la década de 1980.

Pero el origen preciso de estas nuevas sustancias similares aún es un misterio, aseguran los científicos.

En la atmósfera, entre 15 y 30 kilómetros sobre la superficie de la Tierra, la capa de ozono juega un rol fundamental al bloquear los perjudiciales rayos ultravioleta.

Científicos del British Antarctic Survey (BAS) fueron los primeros en descubrir un enorme agujero en la capa de ozono sobre la Antártica en 1985.

La evidencia rápidamente señaló a los gases CFC, que fueron inventados en los años 20 del siglo pasado, y que se usaban de forma extendida para refrigeración y como propulsores de aerosoles en productos como desodorantes y laca de pelo.

Notablemente, hubo un rápido acuerdo global para frenar estos gases y en 1987 se firmó el Protocolo de Montreal para limitar estas sustancias.

Y la prohibición mundial total de la producción de estas sustancias entró en vigor en 2010.

Pero ahora, investigadores de la Universidad de East Anglia, en Reino Unido, han descubierto evidencia de cuatro nuevos gases capaces de destrozar el ozono que están llegando a la atmósfera desde fuentes que aún se desconocen.

Tres de esos gases son CFC y uno es un hidroclorofluorocarburo (HFCF), que también puede dañar el ozono.

"Nuestra investigación ha mostrado cuatro gases que no estaban en la atmósfera en absoluto hasta la década de 1960, lo que sugiere que son producto del hombre", dice Johannes Laube, autor del estudio que publica la revista especializada Nature Geoscience.

Descubrimiento sombrío

Los científicos descubrieron los gases al analizar muestras de nieve polar perpetua. El aire extraído de esta nieve constituye un archivo natural de lo que pasó por la atmósfera en los últimos 100 años.

Los expertos también analizaron muestras de aire moderno, recolectado en el remoto Cabo Grim de Tasmania.

Según sus estimaciones, alrededor de 74.000 toneladas de esos gases han sido lanzados hacia la atmósfera. Y dos de ellos se están acumulando a un paso significativo.

"La identificación de estos cuatro nuevos gases es muy preocupante ya que contribuirán a la destrucción de la capa de ozono", dijo Laube.

"No sabemos desde dónde se emiten los nuevos gases y esto habría que investigarlo. Las posibles fuentes incluyen materiales químicos para producción de insecticidas y solventes para la limpieza de componentes electrónicos".

"Lo que es peor, los tres CFC se están destruyendo muy lentamente en la atmósfera, así que aunque se detuvieran las emisiones inmediatamente, todavía quedarían allí por muchas décadas", añadió el investigador.

Otros científicos han reconocido que aunque las actuales concentraciones de gases son pequeñas y no representan un peligro inmediato, es importante investigar para identificar su origen.

"Este trabajo revela que la disminución del ozono aún no es una historia de ayer", dijo Piers Forster, de la Universidad de Leeds, en Reino Unido.

"Las concentraciones halladas en el estudio son pequeñas. De todas formas, este estudio nos recuerda que debemos ser vigilantes y observar continuamente la atmósfera por el ascenso de incluso pequeñas cantidades de estos gases, ya sea por emisiones no planeadas o accidentales".

"De las cuatro especies identificadas, CFC-113a parece el más preocupante ya que es una emisión muy pequeña pero en aumento desde algún lugar, quizás desde insecticidas para agricultura. Deberíamos encontrarlo y apartarlo de la producción", sostuvo Forster.

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